Mirar las huellas y darte cuenta que desde hace un tiempo
solo hay un par… que se esfumó quien te seguía. Que la vida que brillaba se
opaca lentamente… Es difícil torcer el camino. Es difícil buscar nuevos rumbos,
cuando creías ya tenerlo claro. Es difícil no sentir esa mano que tomabas y te
hacía sentir seguro. No nos damos cuenta que en medio de todo siempre hay
tormentas y neblina, que se nos puede oscurecer el camino. Que podemos un día
tener frío y que tal vez no haya con que calmarlo. Es así de esa manera: ayer estuvimos,
hoy no estás, mañana yo soy quien me voy.
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