miércoles, 4 de diciembre de 2013

Mirar las huellas y darte cuenta que desde hace un tiempo solo hay un par… que se esfumó quien te seguía. Que la vida que brillaba se opaca lentamente… Es difícil torcer el camino. Es difícil buscar nuevos rumbos, cuando creías ya tenerlo claro. Es difícil no sentir esa mano que tomabas y te hacía sentir seguro. No nos damos cuenta que en medio de todo siempre hay tormentas y neblina, que se nos puede oscurecer el camino. Que podemos un día tener frío y que tal vez no haya con que calmarlo. Es así de esa manera: ayer estuvimos, hoy no estás, mañana yo soy quien me voy. 
Esta es la penúltima vez que me despido sintiendo cómo lanzas llamas de fuego desde tus ojos a mi pequeño y frágil corazón de hielo.  No encuentro formas de decirte qué siento, tal vez no sea necesario expresarme, o quizás sí, pero sólo por mi nada más. Ya creo que te da igual lo que pienso y siento… no… no quise decir eso... no me creas… la verdad no lo creo así. La verdad sé que me aprecias, y que no me quieres lastimar. Solo intentas escudarme de ti, y yo intento escudarme en palabras, no me comprendas, no es necesario. Solo intento alejarme de mi misma, porque me hago daño aunque no quiera, porque no está bien sentirme mal. Porque quizás enferme y no será por ti, sino por mí. No quiero jugar a ser la víctima. No lo soy, ni tú ni yo queremos esto. Por ahí dicen que lo que empieza mal termina mal… así fue. Ya nada se puede hacer. Y de esto estoy un poco segura más que ayer. Que te quiero y quería seguirte queriendo, pero al pasar esto ya no importa; pues el sentimiento pasa, la vida pasa… y no me permitiré quedarme allí. Aún me quedan muchos más caminos por recorrer.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Empeñada en seguir caminando hacia donde no debo, o no creo que deba ir
Empeñada en buscar respuestas a preguntas que no existen
Empeñada en encontrar un culpable a todo lo que me pasa