Esta es la penúltima vez que me despido sintiendo cómo lanzas
llamas de fuego desde tus ojos a mi pequeño y frágil corazón de hielo. No encuentro formas de decirte qué siento,
tal vez no sea necesario expresarme, o quizás sí, pero sólo por mi nada más. Ya creo
que te da igual lo que pienso y siento… no… no quise decir eso... no me creas… la verdad no
lo creo así. La verdad sé que me aprecias, y que no me quieres lastimar. Solo
intentas escudarme de ti, y yo intento escudarme en palabras, no me comprendas,
no es necesario. Solo intento alejarme de mi misma, porque me hago daño aunque
no quiera, porque no está bien sentirme mal. Porque quizás enferme y no será
por ti, sino por mí. No quiero jugar a ser la víctima. No lo soy, ni tú ni yo
queremos esto. Por ahí dicen que lo que empieza mal termina mal… así fue. Ya
nada se puede hacer. Y de esto estoy un poco segura más que ayer. Que te quiero
y quería seguirte queriendo, pero al pasar esto ya no importa; pues el
sentimiento pasa, la vida pasa… y no me permitiré quedarme allí. Aún me quedan
muchos más caminos por recorrer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario